Por la salud, suspender el código aduanero sobre el comercio interior

Por la salud, suspender el código aduanero sobre el comercio interior

Poder comprar, vender, fabricar no es un problema relativo a la salud pública, pero cuando no poder ejercer esas acciones porque la región donde vivimos carece de adecuado acceso a la logística, sí se transforma en un problema de salud. Tanto salud social como  física.

Los expulsados del territorio, cuando la producción y comercio se hacen inviables, son tanto los que se mudan a un barrio carenciado de las metrópolis, como los que se ubican en edificios o casas más céntricas y onerosas, todos sufren algo en común: El desarraigo y las crisis previas a la toma de decisión (Estrés).

En Argentina, la oferta logística está marcada por restricciones que van desde un ferrocarril que en los últimos 30 años obstinadamente ha negado brindar servicios a las cargas generales y ha reducido los destinos a sólo unas pocas ciudades y puertos del País, hasta un tránsito de contenedores con consumo interno que no pueden viajar en barco, al punto que hoy sólo dos puertos son destino de, apenas, dos viajes mensuales.

La negación del ferrocarril de cargas hacia las mercaderías de la producción y el consumo masivos es cuestión de decisiones más culturales que políticas que comparten la responsabilidad en la expulsión de población por falta de oportunidades, pero la cuestión por río y por mar es a causa de una normativa del propio Estado Nacional.

Las Aduanas sirven al interés del Estado para velar por la protección de la producción nacional y, junto a otros organismos de control, para viabilizar la seguridad alimentaria, como así también vigilar que no haya tráfico ilegal de personas o de mercancías, como en todos los países del Mundo, ante las fronteras y los flujos internacionales, pero no dentro del propio País.

La Constitución Nacional prohíbe la generación de aduanas al comercio entre provincias, pero la normativa del Código Aduanero, en términos tácitos y efectivos, aplica una verdadera barrera operativa y económica al flujo de mercancías entre puertos del propio País, por lo que hoy no se puede aportar colaboración ante la Pandemia COVID19 debido al sobre costo, retardos  y burocracias que se les imponen.

Con Economía de Transporte Intermodal, entre camión y barco, se separan por regiones la labor de las personas, limitando los riesgos de propagación de contagios, pero esa barrera aduanera también impide que Argentina cumpla con los objetivos del Acuerdo de París, toda vez que tampoco se puede reducir el consumo energético y emisiones al pasar de camión o tren hacia el barco en las mercaderías generales internas.

Sí, también afecta a la salud en el mediano – largo plazo, pues el Efecto Invernadero también es una componente que afecta en múltiples formas al bienestar de las personas y las comunidades.

En síntesis, es por esa razón que AIMAS ha presentado el 12 de Mayo, vía electrónica al Presidente de la Nación y sus ministros y secretarios de Salud, Transporte, Desarrollo Productivo, Ambiente y Asuntos Estratégicos, una solicitud para que sea suspendido, ante la Pandemia, el Código Aduanero Argentino en su aplicación al comercio interno con contenedores, y que se conforme una comisión de trabajo para limitar su incumbencia en esos intercambios a fin de aportar a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

Comisión Directiva de la Asociación Intermodal de América del Sur

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